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Archivo de posts: Octubre, 2007
  • Rosalía Lombardo

    Rosalía
    Este pequeño ángel nació en Italia, posiblemente Palermo, en el año 1918. Su nombre era Rosalia Lombardo, y la vida le dió poco tiempo para disfrutarla pues murió el 6 de Diciembre de 1.920, con tan sólo dos años de edad.
    Se desconoce el motivo de su ascendencia y de su muerte (al menos yo no los he encontrado en internet) y se conserva intacta desde aquél ya lejano 1.920 en que murió.
    Se dice que su momificación fué realizada por el doctor Alfredo Solafia, que trató el cadáver con una serie de inyecciones de componentes químicos desconocidos hasta la fecha y que posiblemente nunca conoceremos, puesto que el secreto de la fórmula se la llevó consigo el doctor a su tumba.
    Rosalía Lombardo descansa junto a otras momias en las Catacumbas de los Capuchinos, situadas en la ciudad de palermo, dónde es considerada la estrela y llamada La Bella Durmiente debido a la placidez que muestra su incorrupto rostro.
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    La dulzura que nos muestra su rostro puede deberse a que verdaderamente murió en paz y relajada, o tal vez al tratamiento al que fue sometida después de muerta. Otro enigma más entre tantos.

  • El Hombre De Cherchen

    Desierto de Tatamaklán

    Cherchen (Qiemo, en chino, al oeste de Hotan, en la carretera meridional que atraviesa Xinjiang de este a oeste) es una remota localidad en medio del desierto de Taklamakán, situada a unos 1500 kilómetros de Urumchi por carreteras rodeadas de un mar de arena.

    En septiembre de 1985, los arqueólogos se toparon allá con un hallazgo inesperado, la momia de un hombre de rasgos europeos perfectamente conservada.

    y quedaron estupefactos ante lo que tenían delante de sus ojos: la momia parecía haber fallecido hacía sólo unos días, conservaba intactas sus ropas, su tocados y se apreciaban sus tatuajes, pero lo más sorprendente era su aspecto, pues no parecía pertenecer a la raza mongoloide de la rama turcómana de la región, eran un hombres esbelto, alto, que conservaba todavía mechones de su largas cabelleras rubia ¿De donde venía ¿Quién era? Las preguntas sin respuesta se atropellaban en las mentes de los concienzudos expedicionarios europeos.
    El "Hombre de Cherchen" está acostado boca arriba, con la cabeza apoyada sobre una almohada y las piernas flexionadas. Sus rasgos físicos no son asiáticos. Alguien los definió como "célticos": 1,80 de estatura, pómulos y nariz angulosos, pelo castaño pelirrojo. No se sabe de donde vino: de Bactria, en Afganistán, a través del Pamir, del Altay, al norte, desde el Mediterráneo Oriental, como sostienen algunos....

    Su ropa de lana de oveja, perfectamente conservada, es de color Burdeos con un delicado repunte rojo en el extremo. Las piernas están enfundadas, hasta las rodillas, en unos largos calzones de lana de tres colores, rojo, amarillo y azul, todo ello recubierto por unas botas de piel de buey que cubren hasta la misma altura. En el dedo anular de la mano izquierda lleva atado un fragmento de fusta de piel para azuzar al ganado. Dos largas trenzas adornan su peinado. Las manos reposan sobre el abdomen y su rostro, tatuado con espirales de ocre amarillo perfectamente visibles, expresa más amargo cansancio que muerte, como si se fuera a incorporar de un largo sueño.

    El Hombre de Cherchén se mantiene entre nosotros tal y como cuando expiró el último aliento de vida. Posiblemente su energía ya esté aleada en la dimensión que le corresponde. A nosotros tan sólo nos corresponde observarlo y preguntarnos cómo sería su vida.

  • El Hombre De Tollund

    En las edades de Bronce y de Hierro, los pantanos se consideraban lugares sagrados, en los que numerosas ceremonias religiosas, de las que ahora encontramos huella, tuvieron lugar.
    Durante siglos, se ha extraído turba de los pantanos daneses como combustible para el hogar, que protegía contra el frío del invierno y calentaba la comida. Mientras ha sido así, han emergido de la turba gentes bien conservadas, de un tono marrón oscuro, para sorpresa, terror y desconcierto de los cortadores de turba. Creían que era el mal encarnado, el Diablo, lo que tenían delante; o bien recordaban historias de siniestros asesinatos sin resolver en el distrito, o de personas que desaparecieron sin dejar huella. Difícilmente podían imaginar que muchos siglos separaban sus vidas de las personas muerta en el pantano.
    Hay un extraño poder en las aguas del pantano que impide la putrefacción. Se han encontrado cuerpos que deben haber yacido allá más de mil años, y si bien algo menguados y oscurecidos, aparecen por lo demás inmutables.

    EL HOMBRE DE TOLLUND

    Sintió frío en su cuerpo y se estremeció. Su mirada se dirigió a un límpido cielo, cristalino, y una brisa helada le cruzó el rostro. El hombre suspiró aceptando así su destino.
    Mentalmente se despidió de todo lo terrenal y se entregó a su sino.

    Ahorcado con una cuerda de cuero y arrojado a un pantano danés hace 2.300 años, el Hombre de Tollund fue probablemente víctima de un sacrificio.
    Sin embargo, lo más curioso de todo es la forma de morir de este hombre, que se cree tenía entre 30 y 40 años. A pesar de la violencia de su muerte, no se aprecia en su rostro un sólo signo de que lo padeciera, más bien parece dormido, relajado. Se descartó el suicidio por ahorcamiento por las marcas en su cuello, más horizontales que oblicuas. Parece ser que le fue aplicado una especie de garrote hasta la muerte. En su estómago se encontraron restos de lo que fue una papilla de cereales, que se ha encontrado también en cuerpos de víctimas rituales. Se especula con la posibilidad de que estas "víctimas" (probablemente voluntarias, podría tratarse de un "honor" ser elegido) fueran drogadas a tal efecto, de ahí la expresión del rostro.
    También se cree que estas personas pertenecían a una clase alta, ya que sus manos y uñas están cuidadas, así como los restos de ropa que se encuentran, se puede decir que son de calidad, típicas de personas de posición acomodada.

    Al igual que otros cuerpos hallados en las turberas de Europa plantea muchos interrogantes. ¿Por qué lo eligieron a él? ¿Quién cerró sus ojos después de la muerte? ¿Por qué lo sacrificaron?

    Hay un extraño poder en las aguas del pantano que impide la putrefacción. Se han encontrado cuerpos que deben haber yacido allá más de mil años, y si bien algo menguados y oscurecidos, aparecen por lo demás inmutables.

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